Carne de burro en Argentina: La alternativa económica que divide a la Patagonia

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Trelew, Chubut – Ante la escalada de precios que ha llevado el consumo de carne vacuna a mínimos históricos, la provincia de Chubut se ha convertido en el epicentro de un intenso debate nacional. Desde el pasado 14 de abril, carnicerías de la región han comenzado a comercializar formalmente carne de burro, presentándola como una opción “proteica, magra y accesible”.

La crisis como motor del consumo

La iniciativa, impulsada bajo la marca comercial “Burros Patagones”, surge en un contexto económico crítico. Mientras que el kilo de carne vacuna de calidad media supera los $15,000 pesos argentinos, la carne de burro se ha introducido al mercado con un precio de oferta de $7,500 pesos, es decir, un 50% más económica.

“Buscamos una alternativa para que la gente no deje de consumir proteína animal. Es una carne dulce, similar al caballo, pero con un costo operativo mucho menor”, señaló uno de los productores responsables de la distribución en el Valle Inferior del Río Chubut.

Situación legal y sanitaria

A pesar de su venta en comercios locales, el producto se encuentra bajo una estricta lupa regulatoria:

  • Estatus actual: Por el momento, la comercialización solo cuenta con permisos provinciales específicos en Chubut.

  • El papel del SENASA: El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) aún no ha otorgado la habilitación para el tránsito federal de este producto, lo que significa que, legalmente, no puede venderse en Buenos Aires ni en el resto del país hasta que se cumplan todos los protocolos de faena y trazabilidad.

  • Seguridad alimentaria: Los expertos indican que, si se cumple con los procesos de refrigeración y control bromatológico, la carne es apta para el consumo humano, aunque culturalmente existe un fuerte rechazo en gran parte de la población.

Reacciones y polémica

La noticia no ha estado exenta de críticas. Organizaciones defensoras de los derechos de los animales y grupos proteccionistas en la Patagonia han manifestado su rechazo, argumentando que no se debe normalizar el sacrificio de animales de carga o compañía para paliar crisis económicas.

Por otro lado, los consumidores locales se encuentran divididos. Mientras algunos ven en la carne de burro —y en la de guanaco, que también ha ganado terreno— una solución práctica para el bolsillo, otros lo consideran un síntoma de la degradación del poder adquisitivo en el país que alguna vez fue el mayor consumidor de asado en el mundo.

El dato clave

El consumo de carne vacuna en Argentina cayó en el primer trimestre de 2026 a un promedio de 44 kilogramos por habitante al año, la cifra más baja registrada desde que se tienen estadísticas oficiales, lo que explica la búsqueda desesperada de sustitutos más baratos.

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