PVEM Tlaxcala: de “fuerza emergente” a bancarrota política; renuncias exhiben el desorden interno

Guillermo Veloz | La Noticia de Tlaxcala

Tlaxcala, Tlax., 18 de noviembre de 2025.- El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en Tlaxcala terminó por desfondarse. Lo que en la LXV Legislatura prometía ser su mayor presencia histórica, hoy se convirtió en una escena de desbandada que deja al instituto político sin un solo representante en el Congreso local.

Los diputados Maribel León Cruz y Jaciel González Herrera, quienes en conjunto suman cinco legislaturas cobijados por el Verde, anunciaron su renuncia irrevocable a la militancia. Lo hicieron acusando exclusión, imposiciones y una dirigencia estatal que –según ellos– decidió cerrar las puertas del partido a quienes lo mantuvieron vigente en el territorio.

Paradójicamente, León Cruz fue hasta hace unas semanas la dirigente estatal del PVEM. Es decir, la casa se le quemó cuando ella misma todavía tenía las llaves.

Con esta nueva fuga, el Verde confirma su crisis interna: primero renunció la legisladora Soraya Noemí Bocardo Phillips, y ahora se suman los dos últimos cuadros que sostenían la representación parlamentaria. La “fuerza ambientalista”, que presumía avances y estructura, terminó vaciada por sus propios liderazgos.

En un documento conjunto, León y González intentaron matizar el golpe político asegurando que su salida es un acto de “coherencia, dignidad y respeto” ante las decisiones internas que los relegaron de la dirigencia estatal. Sin embargo, la renuncia ocurre en el peor momento: sin brújula, sin operación territorial y con un liderazgo cuestionado a nivel nacional.

Ambos diputados defendieron su trayectoria señalando que siempre trabajaron “con puertas abiertas, cercanía y honestidad”, y que la política debe honrarse con hechos, no con decisiones cupulares. Refrendaron además que su compromiso “sigue siendo con la ciudadanía” y que los cargos son temporales, pero “la palabra” permanece.

La realidad, no obstante, es que el PVEM en Tlaxcala termina el año sin bancada, sin rumbo y sin figuras visibles. Lo que alguna vez se presumió como crecimiento terminó reducido a un cascarón vacío por conflictos internos que nadie quiso o supo resolver.

El Verde no solo perdió a sus diputados: perdió su presencia política en la Legislatura y, probablemente, buena parte de la poca credibilidad que le quedaba en el estado.

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