* El gobierno estatal impulsará un programa de nomenclatura con perspectiva de género para reducir brechas históricas y visibilizar el papel de las mujeres en la vida pública.

El Gobierno del Estado, a través de la Secretaría de Ordenamiento Territorial y Vivienda (SOTyV), impulsa el Programa de Equidad Territorial con Perspectiva de Género, una estrategia que reconoce al territorio —barrios, comunidades, ciudades y regiones— como un espacio clave para avanzar en la igualdad sustantiva.
Bajo este enfoque, se plantea que la planeación urbana y la organización del espacio público no solo respondan a criterios técnicos, sino también a las necesidades diferenciadas de mujeres y hombres, integrando la equidad como eje transversal del desarrollo.
El diagnóstico estatal evidencia una brecha significativa: de las 37 mil 418 vialidades registradas en Tlaxcala, apenas el 2 por ciento cuenta con nombres femeninos, mientras que el 17 por ciento corresponde a denominaciones masculinas y un 38 por ciento ni siquiera tiene asignado un nombre.
Además, el 55 por ciento de las vialidades remite a nombres de hombres, fechas o eventos históricos, lo que refleja la no visibilización de las aportaciones de las mujeres en el espacio público.
El secretario de Ordenamiento Territorial, David Guerero Tapia, explicó que se identificaron municipios con mayor área de oportunidad para intervenir en la nomenclatura urbana y avanzar en el reconocimiento de las mujeres.

En el caso de Yauhquemehcan, el diagnóstico revela que el 46 por ciento de las vialidades no cuenta con nombre, mientras que solo el 2 por ciento tiene denominaciones femeninas y el 8 por ciento corresponde a nombres masculinos. En términos absolutos, apenas 32 vialidades llevan nombre de mujer, frente a 131 con nombre masculino, 699 en otras categorías y 797 sin nomenclatura, además de 74 sin datos.
Una situación similar se observa en el municipio de Tlaxcala, donde el 25 por ciento de las calles carece de nombre, el 17 por ciento corresponde a nomenclatura masculina y únicamente el 2 por ciento visibiliza a mujeres. Esto representa 78 vialidades con nombre femenino, frente a 552 masculinas, 1,661 en otras categorías, 808 sin nombre y 126 sin datos, lo que confirma que incluso en zonas con mayor consolidación urbana persiste una baja representación de referentes femeninos en el territorio.

Ante este panorama, la estrategia estatal plantea una ruta de trabajo progresiva que inicia con el diagnóstico de la nomenclatura existente, seguida de la integración de listados de nombres femeninos y la definición de criterios de asignación conforme a la normativa municipal. Posteriormente, se contempla la consulta y participación social, el dictamen técnico-jurídico, la aprobación en cabildo, el registro oficial ante el INE e INEGI con acompañamiento de la SOTyV y, finalmente, la implementación física de la nomenclatura en campo.
Más allá de la denominación de calles, esta política pública busca resignificar el espacio urbano como un vehículo de memoria colectiva y reconocimiento. Bajo este enfoque, las placas de las calles podrán convertirse en pequeñas reseñas sobre la aportación de las mujeres en los ámbitos social, cultural, científico, político y económico, fortaleciendo la cohesión social y promoviendo una cultura de inclusión donde la equidad también se refleje en el territorio.
